
Sucede que la paciencia se agota aumentando el desagrado y la desesperación.
Sucede que las mentes son cada vez más obtusas y remilgosas al trabajo mental. ¿Será que la edad convierte las esperanzas en conformismo y las obsesiones melancólicas o de destrucción anidan cómodamente en los espíritus generalmente ya carcomidos?. No, no es un problema de años más ni menos pero si, la languidez de la mediana edad mal habida fomenta situaciones que rozan con la estupidez.
Las risas estruendosas que repulsan, las anécdotas archi-conocidas que aburren, la vulgaridad que ya ni siquiera es graciosa, esa que no provoca risa del vientre sino que irrita. Las lágrimas de cocodrilo, la autorreferencia, el victimismo. Las excusas baratas ante las acciones y omisiones y lo peor la arrogancia, patético actuar, irracional cuando no hay nada que defender, a un paso de la violencia, de todo tipo.
Si no hay voluntad no hay sanación. Simple egoísmo, nada más, pero ese es un juego, que todos podemos jugar y no requiere mucho esfuerzo.
