07-04-08

¿Narraciones extraordinarias?



Hoy tuve mi primera clase de Guía de Turismo. Somos 4 alumnos, tres mujeres y un caballero que debe tener más de 70 años, el profesor se ve jovén pero tiene 40 años. La clase supero mis espectativas, no era lo que esperaba pero la sorpresa no fue decepcionante, todo lo contrario, fortaleció mi interés por el asunto ya que el enfoque no era el que pensaba, no es acerca de turismo tradicional o como el profesor lo llamo "turismo japonés", el típico: "A su derecha podemos encontrar, si miran a su izquierda" y que los turistas, sentados, miran de un lado para el otro por la ventana del bus, nononono y se agradece, el curso pone énfasis en convertir la identidad en lo vivido, en la experiencia, más que en clases de historia, claramente dirigido a un viajero europeo, ya que aquel es el que busca este tipo de turismo.

Otra parte importante del curso es la formación del guía de turismo como tal, que debe cumplir con ciertos conocimientos, habilidades y actitudes y es a raíz de esto que nos dejaron una "tarea", para probar nuestra narrativa a la hora de contar historias sin desviarnos en detalles insulsos y nuestra capacidad para mantener a las personas interesadas, además de, con esta historia, hablar de nosotros mismos: esta historia, de manera "mágica" como decía el profesor, debe hablar de nosotros, de lo que conforma nuestra identidad...

Y he aquí el dilema ¿una historia que "sea yo"? ¿resumirme en una historia? ¿que cuando la oígan digan: "Así que eso es ella"?... pero que complejidad, primero que nada porque creo no tener ninguna historia, de más de 5 minutos que "sea yo", solo tengo pequeños recuerdo que siento como partes de mí, de los soy ahora, cosas como cuando leía Heidi (el primer libro que leí entero, sola y un montón de veces a los 7 años), especificamente el capítulo 13 (ese capítulo se llama "Fantasmas en la casa"), en las noches, debajo de las sábanas, alumbrada por un linterna; o cuando vivía en Antofagasta e íbamos a La Portada y mi primo ponía una horrible muñeca de plástico pero que amaba, al borde del mirador en unas rocas y yo luchaba por sacarla sin que se cayera a ese maldito mar rugiente y encrispado, conocidamente mortal y de un espeso verde azulado; o cuando vivía en La Ligua y sufría con las clases de educación física, cuando nos hacían correr alrededor de la cancha junto a la media luna pero que amaba cuando las clases de educación física era irse de excursión al cerro o incluso, cuando noes metiamos a la media luna, a esos pasillos por donde pasan las vacas y nos metían miedo de que en cualquier momento iban a aparecer y aplastarnos, el olor de aquel lugar, una mezcla entre estiercol, eucaliptos y pino; quizás debería contar mis experiencias "paranormales", como cuando una compañera, mientras invocabamos a la Quintrala, parecía poseída o cuando me tiraron el pelo en el escenario de uno de mis colegios de Valparaíso, quizás la historia de cuando encontré mi tarot una mañana de San Juan o cuando con una amiga un tipo muy raro nos seguía y aparecía frente a nosotras sin saber por donde, un día en la noche, por el plan de Valparaíso, para nosotras, un tanto enviciadas por el rol en ese tiempo, concluímos que el tipo era un vampiro; también podría hablar sobre mis lides amorosas: amores imposibles, encuentros con desconocidos, affaires varios, relaciones serias, ensoñaciones y que en general gusto de ser una heroína trágica... en realidad nada de eso me satisface.

Quizás podría hablar o tener en consideración como he sabido que me ven los demás; como la mina callada de lentes, indiferente, sarcastica y hasta despecitiva y miradora en menos; como me ve mi familia, inteligente, madura pero demasiado floja y poco constante, desmotivada por la vida, callada, introvertida, seca y poco demostrativa; quizás -y como no- me quedo con cosas más positivas y halagadoras, como la opinión de mi amigo diseñador que una vez dijo que era como una rosa crómatica (en un ejercicio en que, cada uno en su campo de conocimiento, otorgaba un concepto al otro) y su hermano, que estudio algo de infórmatica, que era un 0, todo y nada al mismo tiempo, dependiendo de su ubicación (El Loco, of course y eso lo agrego yo); La maga de "Rayuela" y una chica Godard según M.; La Ava de Nicolás; "La ratoncita de escritorio" según mi tía y lo que alguna vez me gusto pero ahora me apesta, Daria, según demasiados.

Nada me convence, siento incongruencias en las visiones de quienes me conocen y quienes no, entre lo que a veces creo ser y lo que aparento ser y peor aún si me piden definirme en un episodio de mi vida... además que, seguramente ninguna historia podría ser más interesante que la de alguien que nació el día de un terremoto; que fome soy.

Dejo un extracto de Alphaville de Jean-Luc Godard





 
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