"Yo callaba y poco a poco presentía la verdad: mi padre respiraba voluptuosamente, como si fuera incienso, el olor corrupto del mundo"
La sangre de los otros - Simone de Beauvoir
El otro día veía un documental sobre la epigenética*. Al concluir, el terror me invadió pero al mismo tiempo me sentí satisfecha con ciertas decisiones que he tomado este último tiempo, como así también con ciertos planes a futuro que tengo. Al menos con lo que depende de mi persona, estoy conforme, más allá de que, seguramente, un gran porcentaje de mis acciones, decisiones, proyecciones y en fin, de mi ser, depende de los pasos que dieron y no dieron mis antecesores.
Desde hace unas tres o cuatros semanas esta casa parece haber sufrido un ataque terrorista. Nuevamente, mi cabeza se llena de los mismos cuestionamientos eternos, ahora todo se ha concretado y no hay mucho que hacer, en realidad. Sospechas que se concretan, secretos que por fin dejan de serlos, entre llantos ahogados y entrecortados, dientes chirriando y las manos en la cara, quizás por vergüenza, quizás por miedo o cobardía.
No juzgo, definitivamente ese ya es un tema superado para mi, reflexionado hace un tiempo, además de que "por esas cosas de la vida", meses antes, muchos meses antes, pude chocar con estas verdades, de una manera balsámica, pude entrar, como espectadora, claro, a esos escenarios de sordidez, en esos instantes, sordidez impersonal, calificativo desagradable casi tabú, casi una fantasía poética pero que en lo tangible -se- evita-o- en uno y en los demás. Aprendí como se rasca e indaga morbosamente en las llagas, como supuraran hasta que la sangre se limpia y que cuando esto ocurre uno se encuentra nada más ni nada menos con lo que es un ser humano adulto: Imperfección, criatura que se revuelca en confusiones, sueños frustrados, ideales corrompidos u olvidados y predispuesto a cometer los "errores sociales mortales".
Tengo gravísimos problemas con la deshonestidad y la traición pero más aún con estas acciones validadas de manera conciente por las partes involucradas. ¿Para que? No existe el amor (u otros sentimientos cuando las relaciones no son justamente de pareja, aunque es donde más se da) allí, al menos no uno honesto y limpio, es un sentimiento corrompido, mezclado con costumbre, miedo a la soledad, el típico "dejar pasar" pero no el verdadero perdón (si es que eso realmente existe, al menos lo más cercano a eso, cuando existe el arrepentimiento y la reivindicación, existe el "perdón") y otras confusiones y mezclas de sabor acre que, si, uno puede confundir natre con laurel y condimentar con el primero nuestras comidas, arruinándolas pero UNA vez y no repetimos y menos cuando sabemos que es la hierba amarga y no otra cosa lo que nos estamos llevando a la boca.
Y no hay excusas y no hay derecho. Los hijos no somos excusas como tampoco somos armas ni escudos. Una cosa es apoyar, otra desgastarse intentando levantar al caído que esta cómodo en el piso, cómodo victimizandose, llorando y sorbeteando los mocos para llamar la atención. Por otro lado, si el caído no solo no desea pararse, sino que además culpa de sus desgracias a quien lo ayuda e intenta enlodarlo (con resentimientos, mentiras, manipulación, etc.)... no hay derecho. La supuesta "obligación moral" no es suficiente como para gastarse (y desgastarse) saliva, tiempo, vida en personas que no desean cambiar y que se molestan al escuchar verdades crudas ¿cual es afán de dulcificar las expresiones si "la verdad" es el trago más amargo a beber-asumir?.
Me molesta y me apena, pero no estoy dispuesta a deshidratarme anímicamente por problemas arrojados bajo la alfombra, durante años, por adultos ni menos aún a apoyar a quien ni siquiera es capaz de hacer una autocrítica válida y menos aún si sale con frases como: "Yo no sé que le paso a tu papá, era un joven tan bueno"... por favor... fue su esposo por 30 años...
Por otro lado, la liberación de uno es la del otro también, solo que uno lo asume así porque tiene todo para asumirlo, o sea, toda una vida nueva, ya forjada -en secreto por años-, en cambio la otra tiene que reinventarse y su terquedad, incluso boicoteadora de su saneamiento mental y otras cosas, la ciegan, además de la ira, el rencor, el despecho y otros sentimientos, entendibles, justificables en ciertas etapas de la vida... pero ya tengo más que claro que las etapas en la vida de mi madre están un tanto cambiadas, si es que no, se quedo estancada en una de ellas. Aún así me cuestiono el grado de liberación psicológica del primero, mejor dicho, de su conciencia, en fin.
Suficiente tengo con mis problemas (incluso en las lides amorosas) y no es egoísmo, es sobrevivencia. Aún quedan caídas, llantos y altibajos propios, provocados por mis actos y mis omisiones como para hacer míos los de otras personas. Es suficiente. Y finalmente, tanto para mi hermano como para mí, esta ha sido una situación dolorosa pero finalmente, nada tenemos que ver. Después de años, básicamente toda mi vida, la que se repleto de información asimétrica, tergiversaciones y absolutismos familiares, supe de primera fuente, la otra parte y pude completar la historia, lo cual es justo y si bien no se justifica para nada, nunca, jamás, todo lo ocurrido, el acto de sinceramiento, se valora y el exculparnos a nosotros, lo único sentimentalmente maduro que ha hecho mi padre, es un alivio, un peso menos para mi futuro y mi relación conmigo y el resto.
Para los estudiosos de la quiromancia, la mano izquierda indica los eventos pasados, para los creyentes en las vidas pasadas, también los indicios de estas quedan al descubierto, para otros, la mano izquierda representa lo que nuestros antepasados nos han dejado como herencia. La mano derecha, por el contrario, es el futuro, la vida actual y todo lo que ella refleja es lo que nuestras decisiones han ido forjando.
Cuando contemplo las palmas de mis dos manos y las comparo, puedo darme cuenta que si bien a simple vista son casi idénticas, al mirar detalladamente las líneas, las que más diferencias tienen son las del destino (que cruza la palma desde el dedo medio hasta la muñeca) y la de la vida (línea que se encuentra entre el pulgar y el índice, luego forma un semicírculo, terminando en o hacia la muñeca) , sobre todo esta última. La de mi mano izquierda, es algo así como medio centímetro más corta que la de mi mano derecha, la línea de esta se une con otra línea pequeñita, que desconozco su nombre y toma un pequeña curva hacia la muñeca. Al parecer, de seguir con lo que mis viejos deseaban para mi vida, esta sería más corta que como yo me la he forjado.
*Aquí unos cuantos links, acerca de la epigenética, la mayoría se centra en la lucha contra el cáncer dejando de lado un montón de otras cosas interesantes, cosas que se comentaban en el documental y que lamentablemente no encontré:
http://es.wikipedia.org/wiki/Epigen%C3%A9tica
http://axxon.com.ar/not/155/c-1550196.htm
http://epigenome.eu/es/1,1,0
http://www.elmundo.es/elmundosalud/2006/02/08/oncologia/1139421749.html
En este link, salen algunos guiños del documental que vi (el experimento que se hizo con madres e hijos que estaban en el vientre de estas durante el atentado del 11/9 gringo y el de las ratas y los pesticidas)
http://www.igooh.com.ar/Nota.aspx?IdNota=10685
