17-06-08

Sobre fantasmas, apariciones y espantos (o: Apariciones espantosas)



Los fantasmas atacan cuando ya los has olvidado. No es lo mismo haber "invocado" a alguien y ¡pum! que se te aparezca (en una foto que cayó de un libro, en una llamada perdida o, en un extraño caso, en televisión) a que, cuando tu rutina te ha consumido y tus pensamientos van dirigidos a otras personas o acciones, te topes a un fantasma cara a cara. Porque estos fantasmas (desde ahora los llamaré "espantos" porque esta sensación producen, entre otras) no son de andar dando señales de que van a aparecer, no hay escalofríos en la espina o erección de vellosidades cortas; estos se te aparecen de frente, cuando estas en un momento incomodo o vergonzoso, quizás no te miren pero el percatarse de su presencia te marea y la mente se llena de recuerdo que te hacen hervir la sangre, para bien o para mal. Se mueven como se movían cuando estaban "vivos", los mismos gestos, la misma apariencia y aunque dure menos de medio minuto este "contacto paranormal", el estomago ya esta revuelto y la anécdota consumada.

Quizás hay algo de miedo. Miedo de no poder controlar tu inmediatez, a lo imprevisto, a que la vida te saque de tu confiado y tranquilo presente para restregarte un pasado con el que no hay deseos de retomar contacto (ni un "Hola", ni una mirar tipo: "Yo te conozco pero no te quiero saludar"). El pasado no es tan lindo como lo pinta Facebook y lamentablemente no hay un botón de "borrar persona que va por la misma vereda que tú en dirección contraria" o mejor aún, ignorar la existencia de esta persona en el medio, o sea, no contacto per se. Cuando la nostalgia se esfumo hace rato y no queda más que un: "Ya, fue, ¿y que me queda?" los reencuentros no son gratos porque no hay intencionalidad ni deseo, no hay nada y ese vacio fácilmente puede llenarse de sentimientos no gratos. Ni siquiera la "copuchentería" puede llegar a motivar a niveles de que el contacto se concrete. Sobreviene la sensación agridulce del olvido: Porque fue un esfuerzo pero también se siente (y apesta) el despilfarro de sentimientos que en algún momento sucedió.

Ahora bien y siendo un tanto optimista, quizás los espantos no existen y la teoría del "gemelo idéntico que vive en otro lado del mundo" sea cierta, aunque en mi cabeza hacia a su gemelo en Bosnia (así como la mía esta en Sri Lanka) y no a unos pocos kilómetros de su residencia y, peor aún, a unas pocas cuadras de la mía.

Otra teoría más rebuscada seria la del desdoblamiento. De todas formas, si mi espíritu anduviera dando vueltas, liberado de esta existencia terrena, lo menos que haría seria comerme un completo y sobre todo, cuidaría que no chorreara la mayonesa, mínimo y como buen espíritu estereotipado, prendería un par de aparatos eléctricos y daría fuertes pasos en una escalera vacía en las casas de gente que me caiga mal.

¿Y que se hace luego de una aparición del tipo "espantosa"?. Algunos rezarían, quizás algunos se enfrentarían a sus temores, para otros es triste que no existan "Los cazafantasmas", por mi parte me conformo con no haber salida malherida como podría haber sucedido en tiempos pasados si me hubiera enfrentado a algo así, quizás he cultivado un par de fortalezas y he enraizado vínculos que hacen que este hecho no haya trascendido más que como algo curioso contado junto a una taza de té. (Y en el blog, claro).

 
Clicky Web Analytics