En general soy una persona paciente, controlada, que no pasa por altos y bajos emocionales drásticos ni demasiado notorios. Podría decirse que soy una persona parca, que no expresa sus sentimientos, me enojo poco aunque soy peleadora y generalmente ante las buenas nuevas solo sonrió un poco y ya, nunca grandes aspavientos ni demostraciones físicas de alegría, no sé hacer esas cosas, no sé demostrarlas.
Pero ya, eso puede ser por mi carácter, esta bien pero otra cosa, es el estado de shock emocional en que me encuentro, en que puedo describir cosas horrorosas (palabras textuales de la psicóloga) acerca de mi presente y mi vida en general sin cambiar ni un milímetro la expresión facial y peor aún, que antes ciertas situaciones me pongo a tiritar como hojita seca a punto de desprenderse y caer o volar, comenzar a sentir nauseas, mareos, palidecer y ya en el caso más extremo, desmayarme.
Ya no aguanto esas cosas y tengo que si o si hacer algo al respecto, he comenzado por alejarme de lo que me provoca estos problemas, no tengo otra opción ya que no quiero causar daño, es mejor la retirada sencilla y sin escándalos, la despedida que no parezca tal, además que este alejamiento también me salva de otros problemas más graves, que se, tarde o temprano, tendré que enfrentar pero espero ya estar lejos de todo(s).
Siento que con los años me he ido convirtiendo en una persona políticamente correcta para no causar problemas, no soy cínica pero la diplomacia con la que me desenvuelvo en mis relaciones roza con eso, con ciertas personas, las menos cercanas, las que menos conozco pero también a veces con los queridos.
Por eso, este es un grito de desesperación, de esos viscerales y desgarradores, aquellos que me recuerdan a mi adolescencia, donde no conocía el concepto de "lo políticamente correcto" ni de diplomacia, donde lloraba por todo, porque lo sentía y me dolía, me quejaba y criticaba todo y a todos, donde reía hasta llorar y no me importaba donde, era pesada, hiriente, irónica y con cero empatía... no es que quiera volver a ese EGOísmo típico de una etapa que ya pase y que en realidad no es mucho lo que rescato de ella pero en estos días me he dado cuenta que haberme negado esa etapa por ya creerme "adulta" y no una pendeja quejumbrosa a la que le gustaba llamar la atención y ser el centro del universo, me ha jugado en contra. No tengo porque desconocer "eso" más irracional que se mueve en mi, que no medita, que no calcula, eso que dejo huellas y que conforma lo que soy hoy aunque no me agrade. Creo que necesito una reconciliación con mi yo adolescente. Sumergirme en esos sentimientos enterrados sin hacerlos cotidianos, volver a inyectarme de la fuerza y vitalidad que otorga la rabia, si, porque eso es lo que siento ahora pero me pesa, no es creadora, es una carga que no se canalizar por tantos bloqueos emocionales que me he impuesto para sobrevivir socialmente. No sé como lo haré, como me moveré en esa inestabilidad que no quiero acrecentar pero de la que me urje salir y al parecer y como un remedio homeopático, tendré que hacer malabares con la “enfermedad” para curarme.
Just why I taste
Oh yeah, I guess
It makes me smile
