Avido lector de Burroughs, Kafka y J. G. Ballard, el cantante de la banda inglesa Joy Division retrató un mundo en el que "ya habían tirado la bomba"
En marzo de 1980, Joy Division lanzó su tercer single, con canciones como Atmosphere y Dead Souls. Se hizo una edición limitada de 1.578 discos en un sello independiente francés: Sordide Sentimental; una grabación poco común. Llevaba una advertencia de una sola palabra - gesamtkunstwerke- y de verdad se trató de una obra de arte total, con gráfica, música, fotografías y texto, un mundo en sí misma.
La tapa del despegable es una pintura del artista neoclásico Jean Francois Jamoul, en la que se ve un ermitaño de túnica contemplando desde la cima de las montañas los valles oscurecidos por las nubes. Adentro hay un collage de una figura solitaria que desciende a las profundidades de la tierra, muestra al grupo bajo una luz fluorescente en la estación Lancaster Gate. Y además está el texto.
En el ensayo titulado "Licht und Blindheit" (Luz y ceguera), Jean-Pierre Turmel se coloca lo más lejos posible del cliché del crítico del rock. Citando entre otros a Pascal, Heinrich von Kleist y Georges Bataille, profundizó en su intento por explicar el efecto que Joy Division le produjo: "En el corazón de los sufrimientos cotidianos y del castigo, en la rueda misma de la mediocridad cerc
enadora, se encuentran las llaves y las puertas del mundo interior".
El single fue recibido con éxtasis por los seguidores del grupo. No sólo porque eran las dos mejores canciones que jamás habían grabado, sino porque era un reconocimiento al fanatismo, casi religioso, que rodeaba al grupo. Ian Curtis estaba encantado con el package, pero sobre todo, sabía mejor que nadie que las palabras y los libros son el umbral para otras dimensiones.
No se trata de legitimar la letras de Curtis como obra literaria, sino dejar en claro que en los años 60 y 70, la cultura pop actuaba como centro de intercambio para la información que estaba literalmente oculta como la esotérica, o era degradada, impopular y estaba por debajo del radar de la literatura. Y existía toda una subcultura y un mercado que sostenían estos intentos de clandestinidad.
Joy Division continúa inspirando nuevas generaciones de oyentes, pero sin duda fueron el producto de un tiempo y un lugar. Ian Curtis era un ávido lector que se convirtió en escritor fecundo. En el noroeste de inglaterra, a mediados de los años setenta, encontró los materiales que necesitaba para escapar, pero sólo para descubrir, como era evidente en muchas de sus lecturas, que escapar era imposible.
Como los Doors y The Fall, Joy Division tomó su nombre de un libro. No se inspiraron en Huxley o en Camus, sino en una pieza relacionada con el Holocausto. The House of Dolls de Ka-Tzetnik (su nombre verdadero es Yehiel Feiner) cuenta de zonas en los campos de concentración en las que se forzaba a las mujeres a la esclavitud sexual: no era la División de trabajo forzado (Labour Division) sino la División del placer (Joy Division). En 1978, cuando el grupo adopta el nombre, la novela había vendido millones de copias en edición rústica.
Desde principios hasta mediados de la década del setenta, fue la época dorada de las publicaciones en rústica, fueran buenas o malas. Aparte de Penguin, con su fuerte línea de ciencia-ficción, que incluía autores como Philip K. Dick, Olaf Stapledon y J. G. Ballard, estaba Picador, Pan, Mayflower y Paladin, este último con una amplia lista que incluía a Jeff Nuttall y Timothy Leary. Con sólo 50 peniques, cuando un disco LP costaba 3,25 libras, estos libros estaban al alcance de los jóvenes.
Estaban las tiendas manejadas por David Britton y Mike Butterworth: House on the Borderland, Orbit y Bookchain, en Manchester. Como recuerda Butterworth, las tres eran "modelos de dos librerías de la época en Londres. Dark They Were y Golden Eyed en Soho, que vendían historietas, ciencia-ficción, material relativo a drogas, afiches, y una cadena que se llamaba Popular Books".
Con su amigo Steven Morris, Ian Curtis visitaba con frecuencia House on the Borderland, Butterworth los recuerda como "jóvenes disparatados, alienados, atraídos por almas con mentalidad semejante. Querían algo poco convencional y fuera de la vía tradicional,y la tienda ofrecía eso. Probablemente la veían como un faro de luz en la sombría Manchester de principio de los 70. Ian compraba tomos de segunda mano de New Worlds, la gran revista literaria de los años sesenta editada por Michael Moorcock, que promocionaba a Burroughs y a Ballard. Mi amistad con Ian comenzó hacia 1979: hablábamos solo de Burroughs".
Curtis era autodidacto, abandonó la escuela a los 17 años y siguió el ejemplo de la cultura pop de la
época. En 1974 la Rolling Stone le hizo una entrevista a David Bowie con William Burroughs. La charla en sí no significó nada, pero dejó sentada la conexión, especialmente cuando Bowie se mostró en el documental de TV de Alan Yentob Cracked Actor, y Burroughs proyectó una gran sombra en todo el punk y post punk británico.
A mediados de los años 70, había una sensación de que ya habian arrojado la bomba, reforzada por el estado vacante y marginado en que se encontraban las ciudades del interior de Inglaterra. Con su brutalidad casual y humor negro, la prosa acelerada de Burroughs , lo que su biógrafo Ted Morgan llamó "estilo nuclear", combinaba con este humor apocalíptico.
Joy Division muy rara vez daba una entrevista. En enero de 1980, sin embargo, le dieron una audiencia al joven escritor y cantante Allan Hempsall. Esta sería la única vez que Curtis habló de sus lecturas. Mencionó Naked Lunch y The Wild Boys como dos de sus libros favoritos. Curtis comenzó a escribir en serio durante 1977 cuando él y su esposa Deborah se mudaron a Barton Street en Macclesfield, al sur de Manchester. En sus memorias "Touching from a Distance", Deborah Curtis recuerda que "la mayoría de las noches Ian se encerraba a escribir en el cuarto azul, interrumpiendo solamente para beber una taza de café entre las volutas de humo de un Malboro. No me importaba la situación: lo encarábamos como un proyecto, algo que debía hacerse".
Continua...
La tapa del despegable es una pintura del artista neoclásico Jean Francois Jamoul, en la que se ve un ermitaño de túnica contemplando desde la cima de las montañas los valles oscurecidos por las nubes. Adentro hay un collage de una figura solitaria que desciende a las profundidades de la tierra, muestra al grupo bajo una luz fluorescente en la estación Lancaster Gate. Y además está el texto.
En el ensayo titulado "Licht und Blindheit" (Luz y ceguera), Jean-Pierre Turmel se coloca lo más lejos posible del cliché del crítico del rock. Citando entre otros a Pascal, Heinrich von Kleist y Georges Bataille, profundizó en su intento por explicar el efecto que Joy Division le produjo: "En el corazón de los sufrimientos cotidianos y del castigo, en la rueda misma de la mediocridad cerc
enadora, se encuentran las llaves y las puertas del mundo interior".El single fue recibido con éxtasis por los seguidores del grupo. No sólo porque eran las dos mejores canciones que jamás habían grabado, sino porque era un reconocimiento al fanatismo, casi religioso, que rodeaba al grupo. Ian Curtis estaba encantado con el package, pero sobre todo, sabía mejor que nadie que las palabras y los libros son el umbral para otras dimensiones.
No se trata de legitimar la letras de Curtis como obra literaria, sino dejar en claro que en los años 60 y 70, la cultura pop actuaba como centro de intercambio para la información que estaba literalmente oculta como la esotérica, o era degradada, impopular y estaba por debajo del radar de la literatura. Y existía toda una subcultura y un mercado que sostenían estos intentos de clandestinidad.
Joy Division continúa inspirando nuevas generaciones de oyentes, pero sin duda fueron el producto de un tiempo y un lugar. Ian Curtis era un ávido lector que se convirtió en escritor fecundo. En el noroeste de inglaterra, a mediados de los años setenta, encontró los materiales que necesitaba para escapar, pero sólo para descubrir, como era evidente en muchas de sus lecturas, que escapar era imposible.
Como los Doors y The Fall, Joy Division tomó su nombre de un libro. No se inspiraron en Huxley o en Camus, sino en una pieza relacionada con el Holocausto. The House of Dolls de Ka-Tzetnik (su nombre verdadero es Yehiel Feiner) cuenta de zonas en los campos de concentración en las que se forzaba a las mujeres a la esclavitud sexual: no era la División de trabajo forzado (Labour Division) sino la División del placer (Joy Division). En 1978, cuando el grupo adopta el nombre, la novela había vendido millones de copias en edición rústica.
Desde principios hasta mediados de la década del setenta, fue la época dorada de las publicaciones en rústica, fueran buenas o malas. Aparte de Penguin, con su fuerte línea de ciencia-ficción, que incluía autores como Philip K. Dick, Olaf Stapledon y J. G. Ballard, estaba Picador, Pan, Mayflower y Paladin, este último con una amplia lista que incluía a Jeff Nuttall y Timothy Leary. Con sólo 50 peniques, cuando un disco LP costaba 3,25 libras, estos libros estaban al alcance de los jóvenes.
Estaban las tiendas manejadas por David Britton y Mike Butterworth: House on the Borderland, Orbit y Bookchain, en Manchester. Como recuerda Butterworth, las tres eran "modelos de dos librerías de la época en Londres. Dark They Were y Golden Eyed en Soho, que vendían historietas, ciencia-ficción, material relativo a drogas, afiches, y una cadena que se llamaba Popular Books".
Con su amigo Steven Morris, Ian Curtis visitaba con frecuencia House on the Borderland, Butterworth los recuerda como "jóvenes disparatados, alienados, atraídos por almas con mentalidad semejante. Querían algo poco convencional y fuera de la vía tradicional,y la tienda ofrecía eso. Probablemente la veían como un faro de luz en la sombría Manchester de principio de los 70. Ian compraba tomos de segunda mano de New Worlds, la gran revista literaria de los años sesenta editada por Michael Moorcock, que promocionaba a Burroughs y a Ballard. Mi amistad con Ian comenzó hacia 1979: hablábamos solo de Burroughs".
Curtis era autodidacto, abandonó la escuela a los 17 años y siguió el ejemplo de la cultura pop de la
época. En 1974 la Rolling Stone le hizo una entrevista a David Bowie con William Burroughs. La charla en sí no significó nada, pero dejó sentada la conexión, especialmente cuando Bowie se mostró en el documental de TV de Alan Yentob Cracked Actor, y Burroughs proyectó una gran sombra en todo el punk y post punk británico.A mediados de los años 70, había una sensación de que ya habian arrojado la bomba, reforzada por el estado vacante y marginado en que se encontraban las ciudades del interior de Inglaterra. Con su brutalidad casual y humor negro, la prosa acelerada de Burroughs , lo que su biógrafo Ted Morgan llamó "estilo nuclear", combinaba con este humor apocalíptico.
Joy Division muy rara vez daba una entrevista. En enero de 1980, sin embargo, le dieron una audiencia al joven escritor y cantante Allan Hempsall. Esta sería la única vez que Curtis habló de sus lecturas. Mencionó Naked Lunch y The Wild Boys como dos de sus libros favoritos. Curtis comenzó a escribir en serio durante 1977 cuando él y su esposa Deborah se mudaron a Barton Street en Macclesfield, al sur de Manchester. En sus memorias "Touching from a Distance", Deborah Curtis recuerda que "la mayoría de las noches Ian se encerraba a escribir en el cuarto azul, interrumpiendo solamente para beber una taza de café entre las volutas de humo de un Malboro. No me importaba la situación: lo encarábamos como un proyecto, algo que debía hacerse".
Continua...
Revista Ñ, 20 de diciembre de 2008
